HELLOWEEN – “Keeper Of The SEVEN Keys (Part I)” Review

Estoy recuperando discos y sonidos que evocan las imágenes de la banda sonora de mi adolescencia. Recuerdo con nitidez como llegue hasta la música de los alemanes. A finales de los 80’s existía un programa llamado “Caballeros de Sangre”, conducido por Fernado Díaz Valdés, bajista de Panzer, donde todos los sábados reproducía íntegramente discos de grupos guiris. Ese fue mi primer contacto con ellos. La portada ya era como un imán para todos aquellos que nacimos bajo el influjo del Universo Tolkien. Los seres demoniacos en un segundo plano junto a un paisaje salido de la Tierra Media y en un primer plano un encapuchado sin rostro con su bola que cristal, la cuál contenía las llaves en forma de tesoros dispuestos a reventar en tus oídos desde la primera escucha. ‘El Guardián de las Siete Llaves’ es sin duda, una de las piezas clave del grupo de la calabaza. Un referente en cuanto a lo que se denominó ‘Power Metal’. Todo es sobrecogedor en ‘Keeper Part I’. La voz de Michael Kiske te dejará sin aliento. Una base rítmica rotunda y perfectamente engrasada y unas guitarras destripantes que actúan en perfecta sinergia para llevar al álbum de los teutones a las cumbres de la gloria. Grabado entre finales de 1986 y enero de 1987, nos muestra toda la fuerza y energía de una banda que dotó de frescura al movimiento metálico y sirvió de referencia a nuevas bandas que surgieron al calor del sonido Helloween.

El casí minuto y medio de “Initiation” nos adentra en el mundo mágico que tenemos por delante en ‘Keeper Of The Seven Keys I’. “I’m Alive” arrastra a nuestros pabellones auditivos a un ritmo frenético con dobles guitarras de Kai Hansen y Michael Weikath, bajo de Markus Grobkopf y doble bombo de Ingo Schwichtenberg que te llevan hasta las profundidades de un sonido épico para que el timbre de voz de un muchacho de 18 primaveras llamado Michael Kiske siente las bases de una obra maestra. TEMAZO para abrir boca de un hambre voraz por digerir semejante joya.

Necesitamos unos instantes para recuperar el aliento aunque “A Little Time” no va a ayudar a la causa. Composición más tranquila que su predecesora con un Kiske desplegando sus alas vocales para cubrir todo nuestro cielo de registros embriagadores. Contenemos un poco la respiración mientras esperamos que el tic-tac del reloj nos avise… ¡suena la alarma! Estamos de nuevo a lomos que un inmenso dragón musical que nos transporta a parajes idílicos donde las guitarras nos hacen soñar.

“Twilight Of The Gods” nos ataca de nuevo la caja torácica de entrada sentimos que nuestros pulmones estallan en su interior. La guitarra de Kai Hansen muestra sus credenciales de eminencia en el género Power junto a un Michael Kiske que nos vuelve a deslumbrar con su voz. La base rítmica no va a colaborar para que puedas tomar algo de oxígeno. Desde luego, no estamos ante el crepúsculo de los dioses, más bien contemplamos su nacimiento… ¡ALUCINANTE!



“La estupenda portada nos hacía presagiar la magia que ocultaba el guardián en sus siete llaves”.



Con “A Tale That Wasn’t Right” encontramos un poco de calma a través de una excelente balada con Kiske, llegando a unos agudos excelsos donde también destaca la guitarra de Hansen, con un solo de esos que te provocan una descarga eléctrica por todo tu cuerpo. Otra composición para que vuelvas hasta las tierras del imaginario Tolkien.

Con “Future World” nos topamos con uno de los himnos de la banda teutona. El comienzo ya nos avisa de lo que se nos viene encima… Kiske una vez más cantando desde las nubes y un Hansen jugueteando a lo largo de todo el tema con su guitarra cual ser demoníaco. Una canción sobresaliente que nos ofrece todas las fortalezas que forman las señas de identidad del grupo. Calidad, frescura, garra, energía, potencia… NO COMMENT!

Antes de acariciar el final nos esperan trece minutos en “Halloween”. Tema épico que nos revela todas las facetas mostradas por el grupo. Los cinco músicos dan rienda suelta a sus inquietudes musicales en una orgía metalera que terminará por agotar tus vías respiratorias. Kiske, luce su garganta a capricho junto a evocadoras melodías vocales. Hansen, desliza ávidos sus dedos por las cuerdas de su guitarra en un perpetuo éxtasis. Weikath, acompaña al maestro mientras Ingo y Markus, no cesan en alargar el homenaje de placer sonoro. El final te deja ese regusto de obra de arte.

El último capítulo, “Follow The Sign”, nos trae un toque de inquietante misterio con Michael Kiske, intentando decirnos que habrá segunda parte del guardián. Un final que nos deja con ganas de más. En caso, les seguiría a lo largo de toda su trayectoria para difrutar de una segunda parte de ‘Keeper Of The Seven Keys’ que contenía varios temas muy emblemáticos de la banca como “Eagle Fly Free” o “I Want Out”, pero que adolecia de la magia que transmitía su primera entrega.

Treinta y tres años después, la fantasía y el encanto que habitaban en los surcos de éste glorioso trabajo siguen intactos. Precisamente, el pasado 23 de mayo de 1987, se publicaba el segundo trabajo de la banda alemana. Han pasado 33 años del nacimiento de esta delicia y, para muchos de nosotros, su frescura y encanto siguen intactos. A finales de 1988, el guitarrista Kai Hansen abandonaría la formación de la calabaza para formar Gamma Ray.

La banda anunció hace unos meses un nuevo álbum para este otoño con el regreso de Michael Kiske y Kai Hansen. Para todos sus fans será un placer volver a tenerlos entre nosotros.


“Los chicos de la calabaza se marcaron uno de los referentes del llamado Power Metal”.

TRACK LIST

1. Initiation

2. I’m Alive

3. A Little Time

4. Twilight Of The Gods

5. A Tale That Wasn’t Right

6. Future World

7. Halloween

8. Follow The Sign


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